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Protesta porque refugiados se quedan sin servicios de salud

22 de Junio de 2012 a las 04:57

Por Ciro Alquichire V.

A partir del 30 de junio los refugiados en Canadá deberán decidir si compran medicinas para un enfermo en casa o pagan el arriendo, porque a partir de esta fecha se inician los recortes al presupuesto para que los puedan atender en los centros médicos.

La situación es tan cruel y despiadada, que hasta los médicos de Toronto y Ontario, se unieron a sus colegas de otras partes del país para iniciar esta semana una ola de protestas nacional, con el fin de que el Gobierno tumbe la medida, con la cual busca ahorrarse $100 millones de dólares al año, a costa de la salud de los recién llegados.

Según los especialistas muchos refugiados enfermos requieren de la ayuda o de lo contrario pueden morir. Para ellos la medida tendrá un gran impacto de la prestación de la atención a los refugiados, porque los recién llegado no cuentan con recursos para pagar los medicamentos y mucho menos para sufragar los gastos médicos.

Según las nuevas normas federales sobre el Programa de Salud, el gobierno ya no cubrirá el costo total de un paciente en categoría de refugiado, incluso si la paciente está embarazada, es un enfermo diabético o tiene un ataque al corazón.

El costo deberá ser asumido por las provincias y el hospital que lo atiende, o finalmente el paciente, con lo que los refugiados quedan prácticamente desprotegidos, cuando debería ser todo lo contrario, por algo se llaman refugiados, dicen los críticos de la nueva norma.

La situación es la siguiente, por ejemplo si un paciente va a la sala de emergencias con un ataque al corazón, debe ser tratado, pero el gobierno federal ya no pagará por dicho tratamiento, lo que deja a los hospitales la carga por el costo y el pago de medicamento será por parte de la familia o el enfermo.

Para los médicos la medida también puede atentar contra la salud de los canadienses, porque muchos de los refugiados llegan con enfermedades contagiosas que de no ser tratadas a tiempo pueden generar que se trasmitan rápidamente.

Según los especialistas algunos de los refugiados son portadores de tuberculosis, por lo que a los recién llegados se les hacen pruebas para detectar la enfermedad, pero ahora el Gobierno dice que sólo va a pagar si la prueba sale positiva, y así ningún hospital va a querer realizarlas, con sus graves consecuencias para la salud pública.

El gobierno ha limitado la cobertura en salud para las diferentes clases de refugiados, los que apenas llegan, los que están en proceso y a los que ya les fue aprobado el caso, pero el problema es que las enfermedades no distinguen estas clases.

Para los médicos que realizarán las protestas en los hospitales y diferentes puntos de inmigración Canadá, la categorización de un paciente y sus enfermedades no se pueden determinar por un estatus político.

Las protestas se iniciaron este 18 de junio y continuarán hasta final de mes cuando se de inicio a la nueva reglamentación.

"Tengo que decidir si les doy de comer a mis hijos o compro los medicamentos para mi esposa", dijo el hombre afgano de 35 años de edad, quien trabajaba para el ejército canadiense en Kandahar durante tres años antes de que él y su familia fueran reubicados en Canadá como refugiada.

Las protestas se iniciaron el lunes en Toronto y se han previsto manifestaciones similares en 10 ciudades canadienses. Toronto es la ciudad con más refugiados de Canadá y las protestas se concentraron frente a la oficina de inmigración en St. Clair Ave.

Los recortes al presupuesto eliminaran las ayudas económicas para compra de medicamentos, las vacunas, algunas pruebas de laboratorio, servicios de diagnóstico y hasta el servicio de ambulancia en algunos casos.

Algunos de los refugiados dependiendo en que parte del proceso se encuentren perderán además la atención farmacéutica, odontología, cuidado de la visión y el acceso a dispositivos como sillas de ruedas.

Para el ministro de Inmigración, Jason Kenney, la nueva norma le ahorrará al país más de $ 100 millones de dólares al año, y según él la medida busca que muchas personas que piden refugio y no tiene caso, se desalienten y no vengan al país a aprovecharse de la generosidad de Canadá. Pero para los críticos la medida perjudicará a las personas que realmente si requieren protección.

Por ahora los recortes al propuesto han encontrado una creciente oposición del sector de la salud y algunos lideres políticos, pero el problema está en que en el Parlamento, por ser mayoría conservadora todo le están aprobando al Gobierno.

"Creemos que es inhumano negarles el acceso a la atención médica que necesita para comenzar su nueva vida en Canadá." dijo el doctor Rashid Meb de la clínica Crossroads en el Hospital Escuela de la Mujer

Entre los miles de casos y problemas que le vendrán a los refugiados con la nueva medida, se da como ejemplo el de una familia de Irán, que están como refugiados y que temen que el gobierno retire las sillas de ruedas en la actualidad presta a sus tres hijos, todos los que sufren una enfermedad genética que afecta su movimiento.

La verdad es que todos los refugiados tiene miedo, porque aunque algunos no tienen problemas de salud, saben que de enfermarse un miembro de la familia, deberán pensar si pagan al hospital, compran comida o pagan la renta.


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